BIOGRAFÍA DE MARÍA ZAMBRANO

 LA VIDA DE MARÍA ZAMBRANO

Una vida larga llena de progresos, viajes y grandes amistades.


 

María Zambrano Alarcón fue una filósofa española que nació en Málaga el 22 de abril de 1904 y murió en Madrid el 6 de febrero de 1991. 

 

Tuvo una vida social muy amplia, ya que llegó a relacionarse con muchos de los representantes de la generación del 27 y otros grandes literatos, como se verá más adelante en su historia profesional. 

En cambio, su vida familiar tendrá más curvas, ya que durante su carrera, ambos padres fallecerán. Su madre, Araceli Alarcón Delgado, que era maestra, murió antes de que María se exiliara a Francia. Por otro lado, su padre, Blas Zambrano, también maestro e hijo del conocido Diego Zambrano, murió en 1938, un año antes de que, en la Segunda Guerra Mundial, María se fuese a apoyar a la República. También, cabe destacar la relación con su hermana Araceli, quien fue su gran apoyo tras la muerte de sus padres, y que además, según sus palabras “fue la alegría más grande de su vida”. 

En relación a su vida sentimental, entre 1917 y 1919 María inició su primer amor en Segovia, con Miguel Pizarro, su primo. Este hombre fue poeta, profesor y diplomático español. Muy conocido por mantener relación con Federico García Lorca y demás miembros de la tertulia de El Rinconcillo. No obstante, la familia de Miguel intervino y le obligaron a irse a Japón, como profesor de español en la Universidad de Osaka. Tras esto, María se sintió sola y desolada, pero ante esto decide buscarse un nuevo amor y empezó una nueva experiencia con Gregorio del Campo. 

El amor entre María y Gregorio fue secreto. Fueron amantes durante ocho años y tuvieron un hijo, pero desgraciadamente, murió fusilado por defender sus principios políticos, la República. Tras la muerte de su hijo, María quedó devastada y escribió “Aprendiendo a ser María Zambrano”, en donde le hizo una carta a su hijo “Carta autógrafa de 1924”, en la cual muestra su dolor por su pérdida. 

Pero no solo estuvo con ellos, también se casó, años más tarde con Alfonso Rodríguez y compartió con él los años de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. En 1948 se separaron, y María permaneció en París junto a su hermana Araceli, enferma.

 

María Zambrano era una mujer robusta, alta y con un carácter fuerte. Ella tenía el pelo negro, brillante y usualmente lo llevaba corto. Aunque, cuando empezó a ser más reconocida ganando premios, ella envejeció, y con ello su pelo pasando a ser canoso. Tenía unos ojos medianos y oscuros. Dado que la mayoría de fotos son en blanco y negro, es difícil saber el color exacto. En su cara se observaba siempre una sonrisa ya que era una mujer risueña, y también las arrugas que se le formaban al sonreír. 

 

Entrando más en profundidad en su vida, tanto biográfica como laboral, podemos separar la vida de María Zambrano en cuatro etapas, para que sea más estructurado y fácil de entender. 

La primera etapa de su vida, de 1904 a 1939, se caracteriza por el periodo que comprende desde su nacimiento en Vélez-Málaga hasta el fin de la Guerra Civil española. A los cuatro años se mudó desde Vélez (Málaga), su lugar de nacimiento, a Madrid, y de allí a Segovia, donde pasó toda su adolescencia. En 1924 empieza a estudiar filosofía en Madrid asistiendo a las clases de José Ortega y Gasset, de Manuel García Morente, Julián Besteiro y de Xavier Zubiri, y termina sus estudios en 1927. Durante estos años participó en movimientos estudiantiles y colaboró con periódicos del estilo. En 1930, escribió su primera obra, Nuevo del liberalismo, que trataba de los sucesos políticos de esa época. Empezó a trabajar, en 1931, como profesora auxiliar en la Cátedra de Metafísica en la Universidad Central y en 1932 colaboró en publicaciones como la Revista de Occidente, Cruz y Raya y Hora de España. En ese momento, es cuando empezó a relacionarse y entablar una amistad con los miembros de la Generación del 27: Luis Cernuda, Emilio Prados, Miguel Hernández y Jorge Guillén, entre otros. Más tarde, viajó a La Habana y allí conoció a José Lezama Lima, además de pronunciar una conferencia sobre José Ortega y Gasset.

La segunda etapa, que va del 1939 al 1959, es conocida por el inicio del exilio y el periodo americano y europeo. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, volvió a España para apoyar y colaborar con la República. Allí, decidió alojarse en Valencia y Barcelona hasta finales del año 1939. En ese mismo año, también cruzó la frontera francesa hacia el exilio. Pasó por varias ciudades pero finalmente se instaló en México, lugar donde dió clases de Filosofía en la Universidad de San Nicolás de Hidalgo de Morelia. En México, además conoció a Octavio Paz y León Felipe. En este año pasaron muchos sucesos importantes en la vida de María, como también el empezar un periodo de intensa actividad literaria caracterizada por el exilio y llega a publicar Pensamiento y poesía en la vida española y Filosofía y poesía

En 1946, después de pasar por la Universidad de Puerto Rico viajó en 1946 a París, donde conoció a Albert Camus y a René Char. En 1948 empezó a vivir  en La Habana (anteriormente, ciudad donde conoció a José Lezama Lima) y posteriormente vivirá en Roma, donde escribió algunas de sus obras más importantes, como El hombre y lo divino, Los sueños y el tiempo y Persona y democracia, entre otras. Se hizo muy amiga de muchos intelectuales italianos como Elena Croce y Victoria Guerrini y con otros españoles exiliados como Ramón Gaya, Rafael Alberti o Jorge Guillén. 

 

La tercera etapa data entre el 1960 al 1980, reconocida por la expulsión de Roma, el traslado al campo del Jura Francés y la muerte de Araceli. En 1964 se va de Roma para instalarse en Francia y en este periodo, su propuesta filosófica se hará conocida y se reflejó en obras como Claros del bosque o De la Aurora.

Gracias a la publicación del artículo Los sueños de María Zambrano de José Luis López Aranguren, publicado en 1966 en la Revista de Occidente, hubo un enorme, pero lento reconocimiento en España de su obra. 

Por último, esta etapa final va del 1981 al 1991 y es caracterizada por los últimos años de exilio y la vuelta a España. En este primer año, 1981, recibirá el Premio Príncipe de Asturias y por si fuera poco, será nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Málaga.

Cuando estaba regresando a España comenzó una nueva etapa de actividad intelectual y decidió dedicarse a la reedición de obras ya publicadas y a la escritura de numerosos artículos. El reconocimiento a su obra se ve reflejado en 1988, cuando le otorgan el Premio Miguel de Cervantes de Literatura, por el Ministerio de Cultura de España. Finalmente, morirá en 1991, en Madrid.

 

Para terminar con esta amplia descripción, voy a destacar unas citas célebres de María Zambrano. Relacionadas con el amor y los sentimientos: “Amar es verse como otro ser nos ve”, “El corazón es centro, porque es lo único de nuestro ser que da sonido”. Relacionadas con el pensamiento y la razón: “Sólo en soledad se siente la sed de la verdad”. Relacionadas con el arte : “Escribir es defender la soledad en la que vivo.”, “El arte parece ser el empeño por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma perdida de existencia”. Y por último, relacionadas con la sociedad, la política y la democracia ,tenemos : “Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona.”


                                          

                                                                                                                                                     Firmado: Eva

BIBLIOGRAFÍA

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